En el CES de 2013 Microsoft planteó una singular idea: la de combinar una serie de proyectores con Kinect y la consola de sobremesa de la compañía para plantear una sala de juegos mucho más interesante. Nuestra habitación se convertía así en parte de la experiencia gracias a aquel proyecto al que llamaron IllumiRoom.
Ese proyecto ha sido rescatado año y medio después con una propuesta que cambia de nombre -ahora la han denominado RoomAlive- y que además es más compleja. El resultado: una experiencia de realidad aumentada que es interactiva en la sala o habitación en la que la instalemos. En Microsoft indican que es posible por ejemplo coger objetos virtuales de un juego o interactuar con los juegos a través de todo tipo de superficies. El seguimiento de nuestra posición a través de Kinect permite que la presentación de ese escenario virtual planteado por el software y simulado con proyectores sea mucho más precisa. Quieren que nuestra habitación se convierta en parte de la experiencia, y, dicen, «vemos un futuro en el que los juegos podrán usar objetos físicos como parte del juego».