A sus 56 años, Madonna no tiene ningún reparo en reconocer que en su juventud consumió todos los tipos de drogas imaginables “al menos una vez”, aunque nunca le gustó la sensación que le provocaba el estar “colocada“.“Probé todo tipo de drogas al menos una vez, pero en cuanto estaba colocada, me ponía a beber un montón de agua para sacarlas de mi organismo. En cuanto sentía que estaba hasta arriba, me obsesionaba con sacarlas de mí. Pensaba: ‘Bueno, ya no quiero más’”, confiesa Madonna en una entrevista.
Una de las razones que empujaba a la reina del pop a consumir sustancias ilegales era su deseo de “conectar con Dios”, al que finalmente renunció consciente del peligro que suponía para su salud.