Dos bombas artesanales, de pequeño tamaño, cargadas de rodamientos, pólvora y metralla convirtieron la meta de el Maratón de Boston en una zona de guerra. Según las investigaciones del FBI, los artefactos que estallaron este lunes fueron elaborados con el objetivo de provocar daños masivos y lesiones irreversibles en las víctimas. Una auténtica cacería. Al menos tres personas murieron como consecuencia de las explosiones, entre ellas un niño de 8 años, y más de un centenar resultaron heridas. Casi una veintena están en estado crítico y, al menos ocho habrían sufrido amputaciones.
Las autoridades federales han clasificado el incidente como «ataque terrorista», pero se desconoce si ha sido cometido por elementos extranjeros o norteamericanos. Las investigaciones no han permido detectar restos de C-4 ni de ningún otro material de gran potencia. Las primeras hipótesis apuntan a que las explosiones han sido provocadas por dos bombas colocadas en cubos de basura. Las autoridades, incluidos expertos en explosivos registraron un apartamento en Boston, Massachusetts continuan en una intensa caceria en busca de pistas.
A la luz de esta horrible tragedia ha surgido una controversia luego de que la iglesia Bautista de Westboro amenazara con realizar piquetes en los funerals de los fallecidos y publicara lo siguiente:
Westboro Baptist Church:»Dios envió bombas al maratón de Boston por el pecado de Massachusetts por aprobar el matrimonio homosexual!»