La posibilidad de que las rutas alimentadoras estén controladas por sindicatos ocasionaría un caos mayor en el transporte público, según los usuarios de la segunda línea del Metro de Santo Domingo, quienes prefieren que el Estado opere esos autobuses.La incorporación de la ruta ha generado conflictos con algunos sectores del transporte público, que han amenazado con hacer huelga y paralizar el tránsito.
Los usuarios manifiestan que con la apertura de la segunda línea han economizado dinero y tiempo, por lo que consideran que el gobierno no puede permitir que los sindicatos se apoderen del manejo de las rutas, ya que estos son los responsables de los tormentos vividos a diario en las vías. Las 82 busetas que se usarán para las rutas alimentadoras del moderno sistema de transporte, tendrán un año el próximo 4 de julio de estar estacionadas en un área de parqueo de la base naval de la Marina de Guerra, en Sans Souci, según información del director de prensa de la entidad, el capitán de navío, Antonio Cabral Faní.