Después de que Elon Musk comprara Twitter, y anunciara varios cambios radicales que quiere implementar en la red social, algunos usuarios han buscado plataformas alternativas. Una de las más beneficiadas ha sido Mastodon. ¿Pero qué es y cómo funciona?
Esta red social tiene seis años y cuenta con más de 655.000 usuarios, de los cuales más de 230.000 se han unido en la última semana.
A primera vista, Mastodon es bastante similar a Twitter ya que los usuarios escriben mensajes (llamados “toots”), que se pueden responder, darles like y repostear. Estos usuarios también pueden seguirse unos a otros. Sin embargo, la plataforma funciona de un modo diferente, ya que es una red social descentralizada. Esa es una de las razones por las que está atrayendo a nuevos usuarios, pero ha causado cierta confusión a los nuevos que se registran, así que aquí te contamos un poco sobre ella. Al registrarte lo primero que debes hacer es elegir un servidor. Hay un montón de ellos. Son temáticos, muchos por país, ciudad o interés, como Chile, social, tecnología, juegos, etc.
No importa mucho en cuál estés, porque podrás seguir a los usuarios de todos los demás, pero te da una comunidad de partida que es más probable que publique cosas que te interesan.
El servidor que eliges se convierte en parte de tu nombre de usuario. Por ejemplo, si te llamas Juan y eliges el servidor del Reino Unido, tu nombre de usuario será @juan@mastodonapp.uk. Y esa será tu dirección y lo que se buscaría para encontrarte. Si estás en el mismo servidor, puedes buscar solo con el nombre de la persona, pero si está en otro servidor necesitarás su dirección completa. A diferencia de Twitter, Mastodon no te sugerirá seguidores que puedan interesarte.
También puedes buscar por hashtags. Mastodon en realidad no es una plataforma. No es una sola “cosa” y no es propiedad de una persona o empresa. Todos estos diferentes servidores se conectan entre sí, y forman una red colectiva, pero son propiedad de diferentes personas y organizaciones. Esto se llama descentralizado, y a los fans de las plataformas descentralizadas les gustan precisamente por esta razón: no pueden ser gestionadas al antojo de una sola entidad, comprada o vendida.