El rover Curiosity de la NASA, que estudia la superficie marciana, ha encontrado un nuevo elemento que refuerza la idea de que Marte no ha sido siempre el mundo árido que ahora parece que es, sino que pudo albergar algún tipo de vida en el pasado, aunque sea solo en algunas partes de su superficie. La misión ha descubierto la presencia de nitrógeno, un elemento esencial para la existencia de vida tal y como la conocemos en la Tierra, fijado en los sedimentos del planeta.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sugiere que Marte tuvo un ciclo de nitrógeno en algún momento de su evolución como mundo.