El Reino Unido ha sobrevivido al referéndum de independencia de Escocia. Aunque el sí ganó en Glasgow y en Dundee, el resultado final ha sido una clara victoria del no, con el 55% de los votos frente al 45% (dos millones de papeletas frente a 1,6 millones). Edimburgo, la capital, votó de forma aún más clara en favor de mantener íntegro el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, con un 60% de ciudadanos en contra de la independencia. Como se esperaba, las zonas más prósperas de Escocia han votado a favor de seguir dentro de Reino Unido y las zonas más pobres han votado por la independencia, aunque no de forma suficiente.
El ministro principal de Escocia y líder del movimiento independentista, Alex Salmond, compareció en Edimburgo para aceptar la derrota de su propuesta y hacer un llamamiento por la unidad del país. Pero también para subrayar que más de un millón y medio de escoceses (entre 4,3 millones de electores) han votado por la independencia y que el país entero espera ahora que los partidos unionistas cumplan su promesa de transferir de forma acelerada nuevos poderes para Escocia.