“Un embarazo no planificado provoca serios trastornos biológicos, sobre todo, si la adolescente es menor de 15 años, porque además de repercutir en la esfera social, se interrumpe el proyecto educativo y surge la necesidad de ingresar prematuramente a un trabajo que siempre es mal remunerado”, afirmó el procurador general, Francisco Domínguez Brito. En ese sentido, llamó a los jóvenes a retrasar lo más que puedan sus primeros contactos sexuales a los fines de evitar ese tipo de situaciones que ponen en riesgo su salud y desarrollo personal.
Tras destacar que el tema de los embarazos en adolescentes es un asunto de competencia de todos y todas, llamó a los padres a alertar a sus hijos de los riesgos que conlleva la sexualidad prematura en la sociedad. Igualmente, les exhortó inculcar a sus hijos la abstinencia, procurando demorar el inicio de la actividad sexual, no necesariamente hasta el matrimonio, sino hasta que sus hijos sean maduros, diestros y capaces de desarrollar una actividad sexual responsable y con el mínimo riesgo del embarazo no deseado.