Regresó esta madruga al país la ingeniera Francina Hungría, a quien le implantaron en Nueva York dos prótesis oculares, una completa en la cavidad del ojo que perdió al ser baleada en noviembre de 2012 y otra tipo lente de contacto en el malogrado ojo que le queda. Estas prótesis permitirán que la profesional de 28 años pueda prescindir de los lentes oscuros a los que estaba obligada a utilizar.
Francina regresó en un vuelo a la 1:00 de la madrugada tras permanecer en la referida ciudad desde el 10 de este mes. Los gastos médicos se cubrieron con recaudaciones, precisó esta mañana su padre, el ingeniero Frank Hungría. Tanto él como su hija mantienen la esperanza de que ella pueda recuperar la visión perdida por el impacto de bala. Hungría precisó que su hija se ha ido adaptando a la ceguera y tiene el proyecto de trabajar en beneficio de no videntes. Dijo que una de las herramientas que más ayudan a su hija es su iPhone, ya que tiene aplicaciones que le permiten comunicarse, identificar objetos y colores.