El miércoles a la bebé le realizaron un ecocardiograma y los especialistas verificaron que el orificio que tenía en su corazón estaba sellado. La próxima semana le harán más estudios para certificar cuánto ha sanado su arteria pulmonar izquierda.
A Astrid Montero, la niña que nació con una cardiopatía congénita, le fue retirado uno de los tubos por donde respiraba en modo de prueba.
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