El arzobispado de esta ciudad admitió que fue imprudente la celebración en la catedral de aquí de una boda entre un recluso que mató a su esposa embarazada y una mujer que recién cumplió cinco años de condena por narcotráfico. La admisión se produce como consecuencia de la reacción de la sociedad santiaguera tras conocer, de las nupcias de Miguel Vladimir Morán con la joven Yáscara Vargas, la mañana del pasado jueves.
Morán purga una condena de 13 años en Rafey-Hombres, por la muerte de su esposa Candy Fior Filpo Espinal, de 27 años, y quien estaba embarazada. En las declaraciones escritas del Arzobispado de Santiago, a través de la Pastoral Familiar, confirmó lo publicado de que, aunque el arzobispo Ramón Benito de la Rosa y Carpio tenía conocimiento de que dicha boda se celebraría en la catedral, ignoraba las condiciones por las que Morán se encuentra interno en el mencionado reclusorio.