La reina del pop ha dejado el país de origen de sus hijos adoptivos enfadada tras el desplante del presidente Joyce Banda, quien la obligó a hacer cola junto a los pasajeros de clase turista en el aeropuerto del país africano. Ahora, portavoces del gobierno toman la revancha alegando que la cantante –quien adoptó a dos hijos malauís, David y Mercy– pidió un trato privilegiado que no le fue concedido.
«Si la cuestión es que por ser una estrella de renombre internacional merece un trato distinto al del resto de turistas extranjeros, le tenemos que recordar que Malaui ha recibido a muchas otras estrellas internacionales como Chuck Norris, Bono, David James, Rio Ferdinand o Gary Neville, personajes públicos que nunca han pedido ninguna clase de trato institucional por mucho estatus de estrella que tuvieran. Según lo que esperaba Madonna, el gobierno y las autoridades malauí tendrían que haberle desplegado una alfombra roja y disparado 21 veces en su honor porque piensa que por ser músico y pasear su ‘tufillo’ de estrella por los distintos países, automáticamente tiene que tener un trato VIP», rezan las declaraciones que el gobierno africano hizo.