Se encuentra en delicado estado de salud en el sector La Zurza, al norte del Distrito Nacional, un enajenado mental que hace 17 días fue rociado con gasolina y quemado por un grupo de jóvenes de Villas Agrícolas “que estaban en chercha”. Carlos Calderón, de 33 años, apodado Carlo El Loco, con la cara y gran parte del cuerpo desfigurado, vive en medio de la suciedad y el hedor, debajo de una yola abandonada a orillas del río Isabela.
Con la mirada perdida en el suelo y con el recelo del que teme ser agredido de nuevo, Carlos dice que no sabe por qué le hicieron eso, y que no conoce a quienes se divirtieron con él de esa manera.