Cansado de administrar precariedades y dolencias, pero asegura que con la tranquilidad de quien trabajó por ofrecer atenciones especializadas a la población de menores ingresos, el doctor Héctor Quezada, director del hospital Traumatológico Darío Contreras, decidió ayer presentar su renuncia al cargo que ocupa desde hace nueve años. Con 66 años de edad, 38 de servicios médicos, de los cuales 34 los ha dedicado al Darío Contreras, el doctor Quezada dice no quejarse del apoyo que recibe de las autoridades, pero tomó la decisión porque la crisis que envuelve a los hospitales del modelo tradicional lleva a enfermar a quienes buscan dar respuestas a la creciente demanda que tienen los pacientes.
El hospital Darío Contreras, principal centro especializado en traumatología del país, mantiene actualmente una deuda que supera los 120 millones de pesos. El centro recibe una subvención mensual de 7.2 millones de pesos y tiene gastos que doblan esa suma. “Aquí la mayoría de los pacientes no cuentan con recursos ni para pagar una ínfima cuota de recuperación, incluso cuando un paciente se muere el hospital debe agenciarle el ataúd y el traslado”, asegura.