A más de una semana de haber concluido la Feria Internacional del Libro, las calles interiores y las áreas verdes de la Plaza de la Cultura permanecen llenas de casetas, cartones, hierros, alambres y desperdicios tirados por doquier, dando al lugar un aspecto arrabalizado, a pesar de que allí coexisten restaurantes, museos, cines y teatros. La situación contrasta con la pulcritud y el orden que deben existir en un lugar constantemente visitado por turistas nacionales y extranjeros, así como estudiantes de la geografía nacional.
La mayoría de las instituciones gubernamentales y privadas que montaron casetas para exhibir libros y otros productos durante la importante actividad cultural todavía no han acudido a retirarlas. Otras, parece que iniciaron el retiro de sus instalaciones, pero dejaron en el lugar gran cantidad de tubos, cartones, letreros y varillas regados en todas las áreas. A media mañana, ningún obrero se encontraba trabajando en el retiro de los desperdicios dejados por